miércoles, 7 de marzo de 2012

Hoy la puta se viste de...


Las palabras camuflan. Tú te camuflas. Y yo. Y todos. Pero hay caretas y caretas. Las hay incluso que dejan ver casi la totalidad del rostro. Otras llegan a desfigurar. Miedo, ¿eh?

El que escribe midiendo celebra su propio carnaval literario. Y ya sabes, ¿no?, en carnaval el disfraz predominante es el de puta. Eh, si os empeñáis en prostituir las letras, ¿qué nos queda?
Sí, textos preciosos, pomposos...de esos en los que por cada sustantivo hay 10 adjetivos, a cual más repulsivo. Puede que tenga una apariencia perfecta, una ejecución digna de un maestro. Pero, ¿y el alma? Exacto. No, no busques, alma hay poca.

No soy ejemplo de nada. Ni pretendo serlo. Como mucho deberíais fijaros en mis innumerables fallos para no repetirlos, con eso me daría por satisfecha. Y mucho. Para profetas ya tenemos a los grandes, los que estamos por debajo escupimos lo nuestro. A veces con sentido, a veces con rabia, a veces de manera acertada, a veces sin ninguna clase de tino.

La debacle del que se obceca en la búsqueda. La libertad del que deja que decida su impulso. La magia del que encuentra de cara, sin más, y lo aprovecha. Joder, lo divertido de estar, de seguir. Lo cojonudo de ser.