domingo, 20 de marzo de 2011

Creo que con todo el agua que ha caído el último mes me escuecen demasiado las heridas que no estaban cerradas. En realidad la culpa es mía por no curármelas bien, no he sido capaz de evitar que vuelvan a sangrar. Para algunas (muchas) cosas soy bastante inútil.

Ayer había luna llena,más llena que nunca,y me desestabilizó hasta límites insospechados. Hoy por fin ha calentado un poco después de meses grises y he tenido que vivirlo desde el otro lado del cristal.He asumido que no pisaré la calle hasta que no acabe la avalancha de trabajos,parciales y demás basura universitaria. Creo que nunca había tenido tantas ganas de salir con la tranquilidad de pensar que al día siguiente no tengo cuentas pendientes con Microsoft Word.

Y hablando de cuentas pendientes, tengo unas cuantas deudas de besos y achuchones.Deudas que no podré saldar hasta Dios sabe cuando. Los demandantes están a 538 km de distancia y me duele la mismísima vida solo con pensar en todo lo que (les) ha pasado y lo poco que he podido hacer desde aquí.

Quiero irme a casa,la que huele a incienso y azahar.

Primavera, ven y cúrame el invierno.

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