jueves, 8 de diciembre de 2011

Moja(te)



Llueve poco. Hace falta un diluvio universal y no por fuera.No.Que sea por dentro. Como se dice en mi tierra,esto es calmachicha,no se mueve un alma y el ambiente está viciado,cuanto menos. Calmachicha. El tiempo muerto que precede a la tormenta,al viento de levante,a la revolución meteorológica,al cambio.
Y qué somos sino fenómenos atmosféricos.Nada.Y es que,del mismo modo que el tiempo cambia,se produce la metamorfosis de las entrañas,de lo de dentro,de eso. Escucha. No. Lee. Si te resistes al cambio te acaba pasando por encima. Y es implacable,hazme caso. Que nada ni nadie va a frenar por ti. Que la pelota siempre estuvo en tu tejado por más que intentaras pasarla. Que le eches un par y seas tú el que inicia el giro, porque si no lo haces ocurrirá por inercia y puede que no sepas apreciarlo. Que generes tormentas.Visceral. Haz y deshaz. Aprende. Muerde. Vive.

Que llueva, joder,pero que caiga bien,contundente, y nos cale a todos.Hasta los huesos.Y que nos pille sin paraguas.Exacto.Porque si te resistes a mojarte,no habrá nadie que te seque.Y yo prefiero que me sequen.

Sequía sentimental. Si estás a tiempo,riega. Si llegas tarde,poda. Pero haz algo,joder,que esto gira.

PD: No estaba muerta.Tampoco de parranda.Estaba ordenando mi trastero,el de la cabeza.

miércoles, 7 de septiembre de 2011


No sé,puede que últimamente lo único que tengamos todos en común sea el autoengaño. Imagino que cada uno se receta sus propios placebos para curarse en superficie...El interior ya es otra cosa,precisa de un tratamiento mucho más severo.

Tengo una absurda teoría,como todas mis conjeturas de estúpida idealista. Creo que existen dos tipos de personas: las que saben leer el cuerpo y las que no...llamémoslas analfabetas corporales. Para un buen lector no es difícil detectar las erratas en el escrito y diferenciar un buen libro de una bazofia literaria. Del mismo modo, un buen lector corporal es capaz de traducir los gestos en emociones. Lamentablemente el analfabetismo corporal está más extendido de lo que a muchos nos gustaría.
Es simple,un único gesto,aunque sea involuntario,puede dejar al descubierto un autoengaño. En mi modesta y puede que inútil opinión, hay dos partes del cuerpo que son incapaces de mentir...no hay más que ver unos ojos que centelleen o cómo se eriza la piel en ciertas situaciones.

Hace tiempo que me cuesta encontrar las palabras y hace demasiado que me resulta difícil formular un discurso con lógica,preciso y,a poder ser,comprensible. Imagino que se me pasará,como todo,como siempre.

Es tarde para teorizar...pero a mi los horarios no me resultan más que imposiones camufladas y joder,odio que intenten frenarme. 

martes, 9 de agosto de 2011


Lo políticamente correcto está jodiendo la magia. Si de mi dependiera la historia se escribiría de otra manera. Esto pasa por no hacerme caso, por culpa de no dejar que manden de vez en cuando los impulsos cada vez hay más frustración y falsa comodidad en el ambiente. Es triste ir por la calle y ver las caras de muchas personas que dan una sensación mezcla de aburrimiento, asco y pena. Quel dommage!

Yo por mi parte acabo de hacer dos maletas,¡dos por el precio de una! Las dos a reventar (soy mujer,lo siento) y no solo de ropa. He metido muchas ganas de decirle adiós a mi amado Madrid para cogerlo con muchas más ganas dentro de un par de semanas. Pero sobre todo lo que más pesa es la ilusión, esa que me acompaña en todo. Verdaderamente esto último es lo primero que metí,lo que bajo ningún concepto se puede quedar en casa. Si no tienes ilusión no tienes nada,¡ni brillo en los ojos! Puede que haya metido demasiada,como siempre,así me luce el pelo.

Adiós Madrid. Hola sur. Hola  pescaíto fito. Hola a mi otra vida, la de acento andaluz y achuchones con ganas.

miércoles, 13 de julio de 2011


Las cosas pasan por algo. Incluso es posible que la mayor decepción que puedas llevarte entrañe un sentido oculto, algo que en caliente no llegas a comprender pero que, con el paso del tiempo, asimilas y ves de forma clara.

Soy de ese tipo de gente que piensa que la vida, el cosmos o quien coño dirija esta locura llamada universo, va poniendo en nuestro camino cosas y personas en el momento justo. Algunas veces sabemos verlas, aprovecharlas y disfrutar de ellas. Pero por desgracia, la inmensa mayoría de las veces tenemos miedo a tropezar estrepitosamente con ellas y caer. El ser humano es cobarde por naturaleza, tememos a la oscuridad, a los fenómenos paranormales y a los cambios bruscos y quizá por eso muchas veces preferimos la comodidad de la rutina, aunque permanecer impasible ante los cambios suponga perder oportunidades que puedan hacernos felices. No hay sensación más horrible que el arrepentimiento, y no precisamente el de haber cometido un error sino el de quedarse con las ganas de cometerlo.

Es curioso, creo que todos hemos tenido alguna vez esa sensación de estar en el lugar oportuno en el momento exacto. Y también todo lo contrario. Y con todo lo contrario me refiero exactamente a eso, a “estar en el lugar menos apropiado en el peor momento posible”. Y sí, de esto último también se aprende.

Joder, y que tengamos que hacer siempre uso de topicazos recalentados como “vive, que son dos días”…pero ¡son tan jodidamente ciertos! Creo que a nadie le gustaría darse cuenta un día de que se le ha escapado el tiempo mientras renunciaba a aquello que podría haberle supuesto una inyección de adrenalina o ilusión.

Que pase lo que tenga que pasar

viernes, 1 de julio de 2011


¿Ya son más de las 12? Vale, eso significa que oficialmente es mi cumpleaños. Éste sería un dato verdaderamente fascinante de no ser porque lo más probable es que a más de la mitad de las personas que lleguen a leer esto el hecho en sí les importa una auténtica mierda.

Y yo me pregunto ¿qué importa que hoy haga 20 años que llegué aquí? Sé que las 24 horas que tengo por delante serán exactamente iguales a las que pueda tener cualquier otro día. Tratándose de mi vida esas 24 horas han de contener algo bueno (una pequeña porción), algo patético, algo muy patético y algo que demuestre que el karma no me quiere.

Este último párrafo puede haceros pensar que soy una especie de ogro de las cavernas, huraño, cascarrabias y pesimista hasta límites insospechados. No corráis tanto. Dicen que hay que aprender a reírse de uno mismo y eso es algo que interioricé hace mucho. Cuando empecé a ser consciente de que mí día a día no era lo que se dice idílico entendí que si ése era mi sino, tendría que asumirlo tal cual, sin miramientos ni lloriqueos y valorar las pequeñas cosas. Como dice el gran Berto Romero, yo “hago el humor” y, a falta de otro tipo de placeres, es algo que me satisface por completo. Los que estén acostumbrados a pasar un número de horas considerables conmigo saben que no duro un solo día sin ironizar acerca de la peor catástrofe que haya podido suceder.

Después de esta reflexión sin sustancia ni enjundia y poco interesante para cualquiera que no me conozca, solo puedo decir que hoy no quiero regalos caros. Únicamente quiero sorpresas agradables, propuestas bonitas y, a poder ser, una rosa amarilla (pero esto último es un mero capricho que me haría ilusión cualquier día del año). En definitiva, quiero [necesito] que ocurran cosas que hagan que estas 24 horas que tengo por delante sean mínimamente especiales.

En fin…mi propósito para estos 20 que empiezo hoy será vivir un poquito más. Y es que, por factores ajenos a mí, últimamente me he visto obligada a pensar mucho antes de dar cada paso y es algo que no quiero que tenga lugar en mi vida nunca más, no me da la gana,no.

Felices 20 tenga yo. Lo demás queda a cargo de la magia.

martes, 19 de abril de 2011

1991


No éramos más felices, es una falsa concepción que alguien se encargó de meternos en la cabeza. De hecho, dudo que supiéramos qué es la felicidad. No se puede ser feliz estando incompleto. Y mucho menos se puede serlo cuando ni siquiera conocíamos el significado de tan abstracta mentira. Nos limitábamos a vivir, a aprender a ponernos de pie sin perder el equilibrio, a conseguir vocalizar una única palabra.

Es curioso, cuando pasan los años empiezas a echar de menos cosas que antes echabas de más. Tengo esa clásica añoranza de que llegue alguien y consiga de una manera totalmente inexplicable que se me olvide cómo se habla, cómo se respira, como se mantiene el equilibrio.

No éramos más felices. Simple y llanamente éramos más libres, más valientes, menos controladores. Vivíamos ajenos a todo lo que ahora mismo queremos tener bajo leyes, bajo ese estricto reglamento culpable de que seamos seres gélidos, casi glaciares. Es jodidamente triste ver como hay pocos capaces de derretir el hielo, de perder por un instante la cuenta de los minutos transcurridos.

Yo hace días que decidí dejar de decidir. Y esa, justo esa, fue la última decisión que tomé. A partir de ese momento no he decidido nada, lo juro, solo he vivido sin contar las veces que respiro.

Que mande el impulso, que se nos llenen las rodillas de cicatrices y los brazos de rasguños. Así, cuando veamos las marcas que dejó el tiempo sabremos que nos caímos, sí, pero si lo hicimos fue porque conseguimos derretir el hielo y resbalar.

Qué sí, que las hostias duelen. Pero prefiero unos cuantos golpes secos antes que seguir pasando frío.

miércoles, 6 de abril de 2011


Acumulo,acumulo todo lo que puedo y más. Y sé perfectamente que cualquier día me dará una indigestión de tanto tragar, pero los que tengo alrededor no son ni tienen por qué ser contenedores en los que tirar toda mi basura.

Solo escucho a gente hablando de problemas superficiales,gilipolleces, y toda esa palabrería absurda me quema hasta lo más hondo. Sí, sé que estoy irascible, soy plenamente consciente de ello pero sinceramente, no puedo ni sé reaccionar de otra manera cuando ni siquiera tengo una sola vía de escape.

No necesito que acaben las clases,tampoco que desaparezca mi carga, lo único que necesito es ver en los míos algo más que sufrimiento y desesperanza. He aprendido a llevarlo por delante todo, a guardar las lágrimas en un bote, a aguantar que me hagan daño, pero aun no he encontrado la forma de permanecer impasible mientras veo cómo la gente a la que más quiero sufre sin que yo ni nadie pueda hacer nada.

A estas alturas de la película...me ahogo y se me está acabando la bombona de oxígeno.

martes, 29 de marzo de 2011



Voy a ahorraros el coñazo de leerme a mi. Hoy vas a leer a Cortázar. No se culpe nadie, el relato que más he amado,amo y amaré.Y sí,se lee en bloque,sé que podréis conseguirlo.


El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tonteria de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano tendría que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahí arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridículo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izquierda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, sunque su mano izquierda le duela cads vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fría, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.

sábado, 26 de marzo de 2011

Pequeño desastre animal


Estamos en proceso de rozar con la punta de los dedos el fin de la tortura. Hay demasiados planes, demasiadas jornadas de compras pendientes, demasiadas listas de reproducción en pensamiento y demasiadas ganas de acabar.

Después de hablar con cierta persona importante he decidido tomarme las cosas con mucha más calma (más bien me ha obligado). Y en esta línea y con este sol madrileño no descarto colgarme la cámara al cuello y tirarme al centro en un rato,a modo de ejercicio espiritual.Total,tengo un domingo entero por delante para encerrarme a hacer mierda atrasada.
A partir de ahora voy a respirar yo primero. 

Lo que tengo es un plan sin plan abierto a modificaciones,arrebatos y posibles caprichos del destino.

domingo, 20 de marzo de 2011

Creo que con todo el agua que ha caído el último mes me escuecen demasiado las heridas que no estaban cerradas. En realidad la culpa es mía por no curármelas bien, no he sido capaz de evitar que vuelvan a sangrar. Para algunas (muchas) cosas soy bastante inútil.

Ayer había luna llena,más llena que nunca,y me desestabilizó hasta límites insospechados. Hoy por fin ha calentado un poco después de meses grises y he tenido que vivirlo desde el otro lado del cristal.He asumido que no pisaré la calle hasta que no acabe la avalancha de trabajos,parciales y demás basura universitaria. Creo que nunca había tenido tantas ganas de salir con la tranquilidad de pensar que al día siguiente no tengo cuentas pendientes con Microsoft Word.

Y hablando de cuentas pendientes, tengo unas cuantas deudas de besos y achuchones.Deudas que no podré saldar hasta Dios sabe cuando. Los demandantes están a 538 km de distancia y me duele la mismísima vida solo con pensar en todo lo que (les) ha pasado y lo poco que he podido hacer desde aquí.

Quiero irme a casa,la que huele a incienso y azahar.

Primavera, ven y cúrame el invierno.

lunes, 14 de marzo de 2011

Ahora que vamos despacio

Vamos a contar mentiras .
Mentir como modo de supervivencia. El embuste es la táctica por excelencia del día a día. “Ya estoy saliendo”, “me queda muy poco”, “lo tengo casi acabado”, “no me pasa nada”, “ya hablamos”…
Mentimos, lo sabemos y somos conscientes de cuando lo hace el que tenemos enfrente. En realidad es como una pequeña cadena de favores: tu silencio por el mío.

Sé que no consigo comprar el silencio de los que tengo cerca.Nunca supe mentir,soy demasiado imbécil para eso,la picaresca no es lo mio.Mis "que no,que estoy mejor sola" no calan.

Hace mucho que no dejo nada al azar porque no confío en confiar,no me fío de fiarme.

Nunca te eché de menos (JÁ)

domingo, 27 de febrero de 2011

Imagino que me enseñaron a ver mis propios errores, a aceptarlos,a aprender de ellos. Y como soy imbécil a la par que tonta del culo (que es del peor sitio del que se puede ser tonto) y medio boba, me cuesta asimilar que los demás no lo hagan. Y me enferma profundamente ver que a mi alrededor prolifera la falta de sentido común y exceso de narcisismo. Ay señor dame paciencia (más paciencia)...

Necesito que llegue el buen tiempo, el de zapatillas Victoria y pantalones cortos. No veo el momento de lanzarnos al centro cámara al cuello, frapuccino en mano y con cuatro euros en el bolsillo (los restantes después de haber asaltado FNAC). Estoy ansiosa de un cambio de aires,aunque sea chiquitito, que tanta práctica made in Bolonia me tiene asfixiada y me urge inhalar un poquito de Plaza de España, sangría y algún temazo de Gossip a modo de remate.

Primavera,ven,que te estoy esperando con ganas de las incontrolables.

Foto: esto sí que es un "pruduct placement" en mis propias carnes http://www.showmethemust.com/

miércoles, 26 de enero de 2011

Quelle dommage!

Bien,llamadme rara si queréis, pero siempre he funcionado igual: odio el frío,las uvas,el oro amarillo,las botas de Luis II de Baviera,los compromisos innecesarios y las miradas SUCIAS de soslayo. Sí,los vistazos de reojo solo atraen cuando tienen carga simbólica,emocional o erótica,no hay más.Aquellos que se atreven a combinar este acto con una mala cara están profanando uno de los gestos más bonitos,dulces y significativos que existen.Y mira,por ahí yo NO voy a pasar.

Nos estamos proponiendo destruir todo lo que valía la pena en ésta,la sociedad del "Yomimeconmigo". Y lo toleramos.Y lo compartimos.Y nos hacemos partícipes de tamaña atrocidad.¿A dónde vamos a llegar si ya no se respetan ni las miradas,el contacto visual en estado puro?.

Las connotaciones ya no son lo que eran,hemos llegado a un extremo en el que una caricia se ve como algo sucio,banal.Y esto no es sino el puro reflejo de la suciedad que albergan las retorcidas mentes que moran el planeta tierra.

Después de pensarlo y analizarlo en profundidad,creo que todo este cúmulo de incoherencias gestuales comenzó cuando ese iluminado cuya identidad desconozco,dispuesto a dinamitar desde dentro las bases del buen hacer, decidió empezar a dar los abrazos con esa extraña combinación de palmaditas en la espalda.No,lo siento,por ahí tampoco paso. Un abrazo es firme y se da sin interrupciones, de un tirón.Los golpes en la espalda le roban toda la magia al momento,lo convierten en algo brusco cuando debería ser pausado,tierno.

Yo,habitualmente parca en palabras,supongo que trato de limpiar con silencios los rincones que muchos ensucian con palabrería barata y muecas adulteradas.

Solo espero no estar presenciando el principio del fin.Solo quiero que todos y cada uno de los abrazos que reciba sean de los que perduran,ninguno entrecortado.

Y claro está,si tu mirada de soslayo no tiene carga simbólica,emocional o erótica...mírame de frente.O mucho mejor,NO ME MIRES.

Foto: no seremos profesionales de las artes oscuras,pero dominamos el arte gestual,JÁ.Y a petición "popular"....instantánea realizada por http://leessentielestinvisiblepourlesyeux.blogspot.com/

domingo, 23 de enero de 2011

Últimamente todo va tan bien que acojona.Sí,me acojona.

Esto tampoco resulta raro teniendo en cuenta que,aunque a veces no lo parezca,vivo permanentemente asustada.Y es de ese tipo miedo que no desaparece dejando la luz de la mesita de noche encendida o perdiéndome debajo del edredón.

A veces me da la sensación de que no soy capaz de aprovechar lo hiperbólico del momento,supongo que intento poner límites forzados a los extremos.Sí,sí:el miedo a no hacerlo bien,o simplemente el miedo a hacer lo que no debo.Pero me da a mi que con esto del cambio de año voy a optar por meter la pata y salir de debajo del edredón.

Dicen que los extremos se tocan,así que puede que al alcanzar uno.
..al menos acaricias los demás.

Foto:Risoterapia de domingo para llegar viva al lunes.¿A que son adorables?

miércoles, 19 de enero de 2011

Buscar

1. tr. Hacer algo para hallar a alguien o algo.

2. tr. Hacer lo necesario para conseguir algo.

3. tr. Ir por alguien o recogerlo para llevarlo o acompañarlo a alguna parte.

4. tr. provocar (hacer que una cosa produzca otra).

5. tr. germ. Hurtar rateramente o con mañas.6. intr. Ven. Dirigirse hacia un lugar.

Bien,sujeto de la búsqueda y posible víctima de provocación: yo.CHALLENGE ACCEPTED.

Y mientras me busco, me buscan e intento encontrarme sin provocar daños materiales y no materiales,dejo que suenen un poquito ellos.Y que salga el sol por donde quiera,oye.




Foto:The Night of the Hunter.L O V E//H A T E (yloqueterondarémorena)

jueves, 13 de enero de 2011

Morocco

He de replantearme unas cuantas cuestiones vitales que requieren algo de atención por mi parte.

Pero todo puede esperar.Bueno,todo menos alabar con ansia los últimos cuatro días.

Si es verdad eso que dicen de que reír alarga la vida,hemos ganado una gran prórroga vital,sin duda.

Foto: Tánger,cuna de inspiración artística y no tan artística.

jueves, 6 de enero de 2011

[S.T.O.P]

Vale, el balance no es malo:

Hoy termina oficialmente la Navidad, la hemos superado con nota y no hemos muerto en el intento. Este año he conseguido no romper ninguna copa y no he fallecido a pesar de las cantidades ingentes de comida que he podido ingerir estos días (lo que no quiere decir que no haya triplicado mi volumen corporal).

Ni el veinticuatro ni el treinta y uno, el día más mágico es hoy, el seis. El mejor momento, sin duda, ocurre cuando a las 9:30 AM, como un clavo, suena el teléfono y al otro lado están los enanos recitando como Lope de Vega todo lo que Melchor,Gaspar y Baltasar han dejado en su salón. Y solo por eso yo digo un OLE por el consumismo navideño, del que todos pecamos con gusto.

Y en tres días...........moriremos todos de hamor

domingo, 2 de enero de 2011

Ignorancia es lo que impera


Hace un rato he sido testigo de un espectáculo atroz. Saltando de blog en blog he llegado a uno de dudoso gusto (podría llamarlo blog de mierda,pero no le otorgaré tal halago). El autor decidió dedicar la entrada de ayer a The Beatles, para empezar bien el año. Bien, en la segunda línea ya osaba declarar "estos tíos nunca hicieron nada bueno,eran puro producto".En fin...

Como dijo el gran Groucho Marx,es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente. Comprendo (aunque me cueste) que su música no cale en todo el mundo, incluso que haya gente que nunca haya escuchado nada de ellos (pobres,si ellos supieran...) pero por dios, cállate tío,que tu cultura musical cojee de las dos piernas no le hace un grato favor a tu intento de blog,por llamarlo de algún modo.

Cualquiera que sepa un poco de música condenaría este sacrilegio.Y ojo,ojito, que saber de música dista mucho de escuchar un poco de aquí y otro poco de allá sin profundizar en nada. La historia me suena, listillos pseudointelectuales que ni siquiera saben qué instrumentos suenan en su "canción favorita", ni distinguen el sonido de un bajo del de una guitarra.Qué triste.

Solo puedo limitarme a aconsejarle a él y a otros como él que lean e investiguen un poco y sobre todo que escuchen, así podrán darse cuenta de que la gran mayoría de los grupos de rock actual suenan, saben y huelen,aunque sea en una ínfima parte, a ellos, a los Caballeros del Imperio británico, a la esencia del siglo XX.

Obvio que no pueden llegar a todo el mundo, los gustos existen por algo, pero el respeto por la música empieza a diluirse demasiado y lo más preocupante de todo es que siempre hablan sin criterio aquellos que no tienen ningún tipo de autoridad.

Solo puedo añadir




continuar con



y rematar con



Paz, amor y rock n' roll