martes, 7 de diciembre de 2010

Y con ansia


Estoy extrañamente feliz. Creo que me he pasado doce de las trece horas que llevo despierta cantando y/o bailando con la música a tope y los ojos haciendo chiribitas.

Puede que todo sea consecuencia de la locura transitoria producida por los exámenes, que hace que me den arrebatos de bipolaridad inconmensurable. No sé, igual es una tara de fábrica, se me suele dar bien eso de “al mal tiempo, buena cara”, aunque últimamente pareciera que estaba perdiendo facultades.

He empezado a hacer una cuenta atrás física. He decidido ir ampliando un poquito más la sonrisa y achinando los ojos a cada día que pasa. Semana tras semana me voy a ubicar una mijita más (como dirían Rosa y Rosita) en esto de la euforia y, como no, añadiré una carcajada extra a cada minuto. ¿Qué te parece? Es un método poco habitual, pero es que a mí eso de ir tachando los días en el calendario e ir arrancando las esquinas de la agenda me resulta atroz. Qué cojones, quiero que todos estos días permanezcan ahí, imperturbables, para poder reírme de ellos con inquina cuando los haya dejado atrás.

Dios, suena jodidamente malvado, lo sé…pero me pone TANTO.

Empezaron a llover besos. Afortunadamente, nadie vendía paraguas.

PD: Hoy dejo hasta un vídeo, no digo más.


F: Sí,solo treinta y dos míseros días, ¿me entiendes ahora?

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