lunes, 13 de diciembre de 2010

Carta a todas MIS catástrofes

Queridos Reyes Magos: 

Creo que no soy quien para juzgar cómo me he portado este año, así que prefiero que lo hagáis vosotros. Yo me limitaré a pedir y os dejaré a vosotros el papel de jueces imparciales.

No me quejaré si cae algo material, pero ahora mismo me urge mucho más esto:

-Cordura, pero solo la justa, que sé que no estamos como para derrochar cosas tan innecesarias como esa.

-Paciencia. De esto todo lo que podáis. Prometo tirar juguetes de otros años para hacerle sitio.

-Vehemencia, que me encanta el efecto de actuar con una cordura vehemente, con cabeza pero con corazón.

-Incontinencia verbal, que no me gusta quedarme a medias en cuanto a escupir realidad se refiere.

-Hamor, mucho hamor. De éste, del de la “h”, que creo que puedo pasar más tiempo sin el otro. Prefiero el de esta marca, que no escuece tanto y me deja con ganas de repetir.

-Tranquilidad, que está el ambiente muy tenso y nos chirrían ya los dientes a todos.

-No os voy a pedir felicidad ni paz en el mundo como diría alguna candidata a "guapa del país". Voy a optar por pediros momentos con complejo de mandarina, a los que se les pueda sacar jugo dulce y, en algún caso, ácido.

A nivel general os pido un poquito de generosidad, de empatía. Y por favor, si podéis llevaros con vosotros esa cantidad sobrante de egoísmo que se respira últimamente en la atmósfera os lo agradecería, que me quema mucho. Escucho mucha queja infundada y no me gusta, teniendo en cuenta la que está cayendo. No estaría mal que a más de uno le trajerais un buen diccionario en el que pudiera encontrar la palabra “problema” para aprenderse bien su significado. La marca me es indiferente, lo importante es que las definiciones que incluya sean útiles para que todos los que lloran lágrimas de cocodrilo se ubiquen en este inmenso tablero de juego.

No voy a dar más el coñazo, ahora dejo hablar a lo visual, que ya toca. Aquí os dejo un muestrario de cosas que valoro. Espero que todo lo que he pedido para mí, se quede en una nimiedad al lado de lo que les vais a traer a ellos. No seáis ratas y si a alguno le toca carbón espero que sea del que se chupa, que a todos les encanta chupar.
























Tengo una teoría absurda, creo que una foto es como un relicario, como un pequeño estuche de recuerdos enlatados. Los relicarios suelen tener forma de medallón que cuelga del cuello, recayendo sobre el pecho. A mi las fotos también me recaen sobre el pecho, justo un poquito a la izquierda. Qué curioso ¿verdad? Nunca pensé que cuatro fotos tontas tuvieran la capacidad de hacer que la vida fuese un poquito menos puta.
Lo dicho “Majestades”, nos vemos el día seis de enero, os dejaré champagne y Ferrero Rocher como todos los años, espero que cumpláis con vuestra parte del trato.

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