miércoles, 22 de diciembre de 2010


Ahora mismo me da igual todo,lo único importante es que por fin ha terminado el primer acto. Se había hecho demasiado largo. La obra comenzaba a resultar densa para los espectadores y los que estábamos sobre las tablas llegamos a este punto con la garganta seca. Pero ha llegado el descanso, el pequeño suspiro entre actos para coger aire muy fuerte, un impasse tremendamente necesario.

Hoy se ha bajado el telón. Ahora nos resguardamos entre bambalinas, con cambios de vestuario, maquillaje y peluquería, puro trámite. Botellas de agua para aclarar la voz y copas de champagne preparadas para el brindis final.

Se escucha barullo, golpes, chirridos. Todo apunta a que hay un cambio de escenario y la próxima escena no pinta nada mal. Ocho actores preparados detrás del telón, todos portan una maleta diferente...pero ninguna pesa más de 10 kg.

Que siga la magia.

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