domingo, 19 de septiembre de 2010


Búscame entre la gente, entre los coches de Gran Vía, entre los discos del Fnac, entre los ventanales del Starbucks. Mírame de frente, a los ojos, sin trampas, que odio los vistazos de soslayo, me quema la indiferencia.

Madrid se convierte en masa sin sitio para individualismos, sólo hay partes fundidas en la muchedumbre.

Y sigue mi mirada, que cuando el cielo se vuelve fuego la ciudad queda hipnotizada.

Créeme si te digo que lo más mágico de la masa se produce cuando se va el sol y se funden las retinas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario