miércoles, 9 de junio de 2010



Nos pasamos el invierno entero rogando que llegue el calor y en cuanto el mercurio asciende un poco ya empezamos a maldecir el verano y a quejarnos de asfixia.

"Somos inconformistas por naturaleza". Es increíble como podemos disfrazar la realidad con palabras. El archiconocido "inconformismo humano" no es más que un bonito eufemismo de "ombliguismo neutral" o "egoísmo absoluto". Analiza el término en profundidad y perderá todo el encanto artificial que le confiere su engañosa sonoridad.

Efectivamente, aunque a muchos les escueza reconocerlo, somos unos egoístas patológicos. Y sí, me incluyo.

Mientras unos berrean por no poder comprarse la carísima prenda de vestir X que llena los escaparates más lujosos, otros intentan contener las lágrimas de emoción al recibir una moneda usada de manos de algún alma caritativa.
Así ha sido siempre y así será, al menos en un futuro próximo.

Elbert Hubbard decía "Cultiva solo aquellos hábitos que quisieras que dominaran tu vida"...¿Esto es lo que queríamos? ¿nuestro objetivo era un mundo corrompido por los intereses particulares?

De nada sirve quejarse ahora, la "sociedad" en la que vivimos al fin y al cabo es una obra de colaboración.

Exijo que se empiecen a vender las curas de humildad en supermercados de barrio y grandes almacenes, a ver si así empiezan a bajar un poquito los humos de todos aquellos que nos están contaminando con su dióxido de ego.

Foto: Ella prefiere no mirar, y yo, sinceramente, tampoco quiero.

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