domingo, 18 de abril de 2010

No me gusta hablar de más y hay cosas que no se pueden contar, no se pueden leer, van más allá de lo físico y tangible.

Los que estuvimos no somos capaces de explicarlo y los que no, nunca sabrán lo que significó.

Hay momentos que merecen la pena. Y sentirte parte de un ente dividido en 1999 trocitos, todos silbando al unísono, es uno de ellos.

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