domingo, 3 de enero de 2010

Tres


Voy a contaros una curiosa historia.


Todo empezó hace unos quince años, sí sí, quince. Tres micos coincidieron en una misma clase con un mismo baby a rayas verdes.

Era un juego, cosa de niños. Probablemente se hicieron poco caso entre ellas durante muchos años, quizá demasiados.

Pero ¿sabéis? a veces las cosas dan un giro inesperado, el típico cambio que marca un nuevo punto de inicio.


Los cursos pasaban, las cabezas se amueblaban poco a poco y un buen día, sin saber cómo ni por qué, los tres micos maduraron y se descubrieron.

Os preguntareis cómo se llama este extraño fenómeno. Podría ponerle mil etiquetas pero me gusta más llamarlo magia.


Le daré un punto ególatra a este pequeño relato hablando en primera persona, no me lo tengáis muy en cuenta.

Yo hoy estoy tranquila porque tengo a mi lado a dos micos que se han hecho grandes. Y no me refiero a tamaño o edad. Se han hecho grandes para mí.

Lo más divertido es que somos conscientes de que no tenemos nada que ver. Tres polos totalmente opuestos que se atraen. No, no se atraen, se quieren, se adoran.

Muchos han venido para irse al poco tiempo. A mi eso me da igual, será que me he vuelto egoista con los años o que simplemente quiero ser feliz. Y para esto último ya os tengo a vosotras.

Mi historia es realmente anárquica, no tiene final ni quiero que lo tenga nunca.

No sé qué pensareis pero yo...yo sigo prefiriendo los números impares.





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