miércoles, 6 de enero de 2010

"Ese es el color de pelo que se me tenía que haber quedado"

Amaneció nublado,cómo no. Curiosamente todos los días que han tenido un toque de importancia en mi vida han sido grises y asquerosamente lluviosos.Y hoy,casi cuatro meses después,aun recuerdo el siniestro nubarrón que había tras el cristal.



No había dormido nada esa noche,algo que,supongo,entra dentro de los límites de lo normal teniendo en cuenta que me disponía a tener mi "primer contacto oficial" con la universidad.

Era "El día de la presentación",el día en el que nos iban a meter el miedo en el cuerpo,el día en que,supuestamente,nadie conocía a nadie.....Y recalco el "supuestamente",palabra que hoy,casi cuatro meses después,no es más que un gran eufemismo.



En el metro examiné uno por uno a todos los pasajeros intentando atisbar cualquier indicio que me hiciera pensar que se dirigían al mismo sitio que yo.Empecé a impacientarme cuando dos de mis candidatas se bajaron tres paradas antes de llegar.



Bajé del metro y en las escalerillas mecánicas empecé a ver caras similares a la mía: una mezcla entre despiste,susto y pavor.



Llegué a la calle y mi histerismo empezó a aumentar por momentos.Todos estaban en grupos,nadie iba solo."Pero...¿aquí todo el mundo se conoce o qué coño pasa?".



Ni que decir tiene que estaba completamente perdida y no tenía ni una ligera idea de dónde se encontraba la biblioteca así que empecé a avanzar por la calle sin destino fijo.



Entonces la vi,me vio,la miré,me miró.Debimos de pensar "esta mujer está tan perdida o más que yo".Tras unos segundos,dubitativa me preguntó "¿vas a la presentación?" y yo,totalmente consciente de mi cara de alivio,le contesté "¡Sí!Joder, por fin alguien que va solo". Ella me miró con los ojos propios del que se acaba de quitar un peso de encima."Dios, es que todo el mundo va en grupo,me estaba acojonando" dijo con un tono de voz que ahora,casi cuatro meses después,soy totalmente capaz de distinguir entre un millón.

En ese momento cruzamos la primera puerta que vimos,la misma que seguiremos cruzando durante cinco años,y empezamos a hablar....

...y aun hoy,casi cuatro meses después,no hemos parado.

domingo, 3 de enero de 2010

Tres


Voy a contaros una curiosa historia.


Todo empezó hace unos quince años, sí sí, quince. Tres micos coincidieron en una misma clase con un mismo baby a rayas verdes.

Era un juego, cosa de niños. Probablemente se hicieron poco caso entre ellas durante muchos años, quizá demasiados.

Pero ¿sabéis? a veces las cosas dan un giro inesperado, el típico cambio que marca un nuevo punto de inicio.


Los cursos pasaban, las cabezas se amueblaban poco a poco y un buen día, sin saber cómo ni por qué, los tres micos maduraron y se descubrieron.

Os preguntareis cómo se llama este extraño fenómeno. Podría ponerle mil etiquetas pero me gusta más llamarlo magia.


Le daré un punto ególatra a este pequeño relato hablando en primera persona, no me lo tengáis muy en cuenta.

Yo hoy estoy tranquila porque tengo a mi lado a dos micos que se han hecho grandes. Y no me refiero a tamaño o edad. Se han hecho grandes para mí.

Lo más divertido es que somos conscientes de que no tenemos nada que ver. Tres polos totalmente opuestos que se atraen. No, no se atraen, se quieren, se adoran.

Muchos han venido para irse al poco tiempo. A mi eso me da igual, será que me he vuelto egoista con los años o que simplemente quiero ser feliz. Y para esto último ya os tengo a vosotras.

Mi historia es realmente anárquica, no tiene final ni quiero que lo tenga nunca.

No sé qué pensareis pero yo...yo sigo prefiriendo los números impares.